En un mundo donde el silencio a menudo cubre el grito de quienes sufren, la Xarxa per a la Inclusió Social ha decidido alzar su voz. En medio de una emergencia residencial que se hace cada vez más evidente, esta organización no solo pide atención, sino que exige que las víctimas de violencia machista sean el centro de todas las miradas y políticas. Porque, ¿acaso no merecen un hogar seguro?
Una realidad desgarradora
A medida que los ecos del sufrimiento se amplifican, nos encontramos con historias impactantes: “Los illencs construyen xaboles al camp o es muden a edificis abandonats”. Estas palabras resuenan fuerte y claro, retratando una situación crítica que muchos prefieren ignorar. La prensa alemana ya está hablando sobre este drama habitacional en les Balears; ¿y nosotros? ¿Qué hacemos al respecto?
No podemos quedarnos de brazos cruzados mientras nuestros vecinos buscan refugio en condiciones indignas. Con cada día que pasa, es más urgente actuar y encontrar soluciones reales. El estigma y la falta de recursos hacen que muchas mujeres se sientan atrapadas entre dos fuegos: el miedo a sus agresores y la desesperanza ante la falta de alternativas.
Así que hoy, la Xarxa nos recuerda algo fundamental: no estamos solos en esto. La comunidad debe unirse para exigir cambios reales y poner fin a esta crisis silenciosa. Es hora de dejar atrás los discursos vacíos y luchar por lo que realmente importa: la vida digna y segura para todas las personas.