En una reciente conversación, la arquitecta Núria Moliner nos comparte su pasión por la arquitectura y su firme compromiso con la vivienda pública. «Hay que evitar que la vivienda pública acabe en manos del mercado privado», nos dice con convicción. Y es que, en un contexto donde los precios de las viviendas se disparan como fuegos artificiales, estas palabras resuenan más que nunca.
Moliner, autora de Deu cases, deu nits, ha dedicado parte de su obra a reflexionar sobre espacios tan emblemáticos como el Taller Sert, ubicado en la Fundació Miró de Palma. «Dormí ilusionada y conectada con ese lugar mágico», confiesa. Es un sitio que invita a soñar, donde cada rincón parece contar una historia, y eso es precisamente lo que busca capturar en su libro: cómo los espacios pueden inspirar y moldear nuestra experiencia.
La crítica a la construcción desmedida
Sin embargo, no todo es color de rosa. La arquitecta hace una fuerte crítica a la construcción desbocada alrededor de este lugar sagrado para el arte. “Se ha descuidado la ética en el sector”, señala Moliner con preocupación. Y tiene razón; construir sin pensar en el impacto social y ambiental puede ser un acto violento hacia nuestro entorno y quienes lo habitamos.
Aquí es donde entra la falta de cultura arquitectónica; algo que nos afecta más de lo que creemos. Para ella, “la arquitectura debe enseñarse desde pequeños”. Necesitamos entender cómo nuestras casas afectan nuestra vida diaria y nuestro bienestar. La buena noticia es que cada vez hay más iniciativas para acercar esta disciplina al público general.
Y cuando hablamos de soluciones para la crisis habitacional actual, Moliner no da rodeos: “No hay una sola respuesta”. Se necesita construir más vivienda pública y regular el acceso a ella si el mercado libre no lo permite. Porque al final del día, todos merecemos un hogar digno donde vivir.