El Rally Safari, ese evento que siempre ha estado rodeado de magia y desafíos, vuelve a dejar huella. Este año, el galés Elfyn Evans ha brillado con luz propia, logrando su segunda victoria consecutiva en el Mundial de Rallys. Con cada kilómetro recorrido, nos ha recordado por qué este rally es único: su dureza, la belleza salvaje de África y esa sensación de supervivencia que lo convierte en una experiencia inolvidable.
Un triunfo lleno de sorpresas
A medida que avanzaba la carrera, los giros inesperados no faltaron. Desde problemas mecánicos hasta accidentes que podrían haber echado a perder la competición. Pero, mientras otros caían en el camino, Evans se mantuvo firme. “Hicimos un trabajo increíble”, declaró emocionado sobre su Toyota Yaris Rally1 después de cruzar la meta. Ahora acumula 88 puntos y lidera con autoridad la clasificación general.
No todo fue un paseo para él; tuvo que lidiar con rivales como Ott Tanak, quien comenzó fuerte pero acabó enfrentándose a serios problemas técnicos. El finlandés Kalle Rovanpera, otro competidor formidable, también sufrió un golpe duro al tener que abandonar. En medio del caos y las dificultades, Evans supo mantener la calma y aprovechar cada oportunidad que se le presentó.
La polémica también estuvo presente entre los pilotos por las sanciones impuestas por la FIA; decidieron no dar declaraciones durante toda la carrera como forma de protesta. Sin embargo, esto no opacó el espectáculo para los espectadores.
Aún así, los ecos del pasado resuenan en este rally tan especial. Recuerdos del adiós de Hyundai flotaban en el aire mientras todos esperaban ver quién sería capaz de plantar cara a este galés imparable. Y aunque algunos pilotos intentaron asomarse al podio final del domingo como Fourmaux, lo cierto es que nadie pudo desafiar verdaderamente a Evans esta vez.
Cabe destacar también el notable desempeño del español Jan Solans, quien terminó segundo en la categoría WRC2. Sin duda alguna, este rally quedará grabado en nuestras memorias como uno más donde el espíritu competitivo y el amor por la velocidad se unen en un escenario impresionante.