El Gran Premio de China no ha sido un paseo para Ferrari. La escudería, que solía brillar en la Fórmula 1, se encuentra ahora lidiando con una situación complicada: los dos coches, pilotados por Leclerc y Hamilton, corren el riesgo de ser descalificados. Sí, lo han leído bien. A veces parece que el destino tiene un humor extraño y hoy es uno de esos días.
Un inicio prometedor que se convierte en pesadilla
Todo comenzó con buenas vibras. Ferrari inició la carrera con fuerza, Lewis logró su primera mini-pole y parecía que todo estaba alineado para un gran espectáculo. Pero como suele suceder en este deporte, las cosas dieron un giro inesperado. Desde el principio, hubo un toque que dejó a Leclerc sin parte del alerón delantero; eso afectó su ritmo más de lo esperado.
A pesar de adelantamientos estratégicos y maniobras inteligentes, terminaron cruzando la meta en 5º y 6º lugar respectivamente. Sin embargo, lo peor no llegó hasta después de la carrera: minutos después del banderazo final, los rumores comenzaron a circular. La FIA puso su mirada sobre ellos e inició investigaciones que podrían resultar fatales para sus aspiraciones.
Leclerc podría enfrentar problemas graves por incumplir el peso mínimo requerido; algo que sabemos cómo acaba cuando se trata de sanciones. Y Hamilton no se queda atrás: también está bajo la lupa por el desgaste excesivo del suelo de su coche rojo. En resumen, una jornada para olvidar si eres seguidor de Ferrari.
A medida que avanza esta temporada ya difícil para los italianos, solo podemos preguntarnos qué vendrá después y si alguna vez volverán a encontrar ese camino hacia el podio sin tropiezos.