El Gran Premio de China nos ha dejado un espectáculo vibrante, con Oscar Piastri alzándose como el gran vencedor en un día donde la emoción y la frustración se entrelazaron. Este joven piloto australiano ha logrado su tercera victoria en su carrera y, además, ha sido capaz de llevar a McLaren a lo más alto del podio por segunda vez este año. Lando Norris, su compañero de equipo y amigo, quedó a su lado, consolidando un doblete que habla muy bien del rendimiento del equipo en este arranque de temporada.
Ferrari: Un caos absoluto
Por otro lado, Ferrari parece estar viviendo un auténtico calvario. La escudería italiana no solo no logró colocarse donde debería, sino que también protagonizó errores garrafales. Charles Leclerc tuvo un toque al inicio que le perjudicó gravemente y Hamilton, por su parte, no pudo hacer más que observar cómo sus rivales se escapaban mientras él lidiaba con una estrategia errónea. Carlos Sainz terminó 13º tras salir desde el 15º puesto; si esperábamos algo mejor después de las pruebas invernales, está claro que la realidad es otra.
En esta ocasión no hubo lluvia para complicar las cosas; así que los aficionados esperaban una carrera emocionante. Max Verstappen intentó luchar desde atrás pero terminó cuarto después de adelantar a Leclerc en una maniobra espectacular. Sin embargo, lo preocupante es ver cómo el RB21 no ha encontrado aún la velocidad que todos esperaban para comenzar la temporada.
Apenas empezada la carrera, Fernando Alonso tuvo que abandonar tras solo cuatro vueltas debido a problemas con los frenos. El asturiano había llegado lleno de ilusión pero quedó desolado cuando vio cómo su Aston Martin quedaba fuera sin poder hacer nada por remediarlo.
Ahora todos nos preguntamos: ¿qué sucederá en Japón? Mientras McLaren sonríe y celebra sus logros, Ferrari tiene mucho trabajo por delante si quiere recuperar la confianza perdida entre sus seguidores. A medida que avanzamos en esta temporada llena de sorpresas y emociones encontradas, solo queda esperar y ver quién se levanta del suelo después de esta batalla en Shanghái.