Cuando se trata de lavar nuestras queridas toallas, muchos de nosotros caemos en el error de optar por los programas automáticos de la lavadora, buscando comodidad y un poco de ahorro. Pero, ¿realmente estamos haciendo lo correcto? La verdad es que muy pocos saben cómo elegir el ciclo adecuado, y ahí es donde empiezan los problemas. No se trata solo de ponerlas a remojo y ya está; hay que tener en cuenta la higiene y prevenir que las bacterias hagan de las suyas.
La clave está en la temperatura
Los expertos en lavandería nos advierten: hay que lavar las toallas a temperaturas superiores a los 60 grados. ¡Sí, más de 60! Usar programas de 30 o 40 grados es un error bastante común y puede dejarnos con sorpresas desagradables, como malos olores o irritaciones en la piel. Y no nos engañemos, esto pasa porque muchas veces ignoramos cómo funcionan esos programas modernos que tenemos en casa. Algunos son evidentes con sus nombres claros, pero otros… bueno, digamos que requieren un máster para descifrarlos.
A la hora de cargar nuestra lavadora también hay truquitos. Lo ideal es no mezclar las toallas con otras prendas y separarlas por colores, especialmente si tienes blancas que podrían quedar manchadas. Y no olvides usar un detergente efectivo pero suave; eso hará maravillas por tus textiles. Si además cuentas con secadora, dale una oportunidad al programa específico para ella; tus toallas lo agradecerán manteniéndose suaves por más tiempo.