El pasado martes, Butch Wilmore y Suni Williams regresaron a casa después de una odisea de nueve meses en la Estación Espacial Internacional (EEI). Un tiempo que, aunque parecía un sueño, se ha convertido en una pesadilla para su salud. Ahora, estos valientes exploradores se enfrentan al complicado proceso de recuperación física.
Retos en la Tierra tras el espacio
Apenas aterrizaron, comenzaron a someterse a exhaustivos controles médicos en el Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston. Los resultados son preocupantes. Uno de los principales problemas que enfrentan es el conocido como sindrome neuroocular asociado a vuelos espaciales (SANS). La microgravedad ha alterado la forma de sus ojos, causándoles visión borrosa en un 70% de los casos. Aunque muchos astronautas recuperan la vista con el tiempo, algunos efectos pueden ser permanentes.
No solo eso; el estrés y las condiciones del espacio también han afectado su mente. Los cambios de presión y la falta de descanso han contribuido al deterioro cognitivo. Se ha observado que procesan tareas más lentamente y sufren deterioro en su memoria y atención.
El cuerpo también ha pagado un precio alto. En ausencia de gravedad, los músculos se debilitan rápidamente. Esto significa que al regresar a casa están mucho más frágiles. Se estima que un astronauta pierde hasta la mitad de su fuerza tras seis meses flotando por ahí. A pesar del ejercicio diario en la EEI, nada puede evitarlo del todo.
Aparte del debilitamiento muscular, hay otros efectos inquietantes: el aumento drástico del líquido corporal provoca lo que llaman ‘síndrome de la cara hinchada’. Imagínate eso tras haber estado entre estrellas.
A esto se le suma otra preocupación: los niveles extremos de radiación a los que han estado expuestos durante su misión. En solo una semana fuera del planeta reciben lo equivalente a un año aquí abajo.
Pensar que estas condiciones pueden afectar hasta su piel resulta alarmante; estudios revelan que puede volverse hasta un 20% más delgada mientras están allá arriba. Las erupciones cutáneas son otro síntoma común durante misiones prolongadas.
En resumen, volver a casa no es tan fácil como parece. Wilmore y Williams ahora deben lidiar con las consecuencias físicas y mentales tras casi diez meses alejados del suelo firme. La próxima vez que mires hacia arriba y veas las estrellas, recuerda lo que implica realmente estar allí arriba.