La guerra entre Rusia y Ucrania ha llegado a un punto crítico, y lo que está ocurriendo en el campo de batalla es más que preocupante. El 20 de marzo, las autoridades rusas confirmaron lo que se considera el «ataque con drones más masivo de la historia», un evento que ha llevado al país a declarar estado de emergencia en varias regiones. Pero, mientras los drones surcan el cielo, hay otra historia que merece nuestra atención: la llegada de las bombas GLSDB a Ucrania.
¿Qué son las bombas GLSDB?
A estas alturas, muchos ya habrán oído hablar de ellas. Se trata de municiones fabricadas por Boeing y SAAB, y aunque suena como algo salido de una película futurista, tienen un pasado complicado. Originalmente adquiridas durante la administración Biden bajo la Iniciativa de Asistencia para la Seguridad de Ucrania, su uso se suspendió debido a fallos significativos en su funcionamiento. Sin embargo, tras una revisión exhaustiva y una serie de mejoras estructurales, ahora se presentan como una nueva versión que promete ser más eficiente.
Las GLSDB no son simples explosivos; están diseñadas para volar guiadas por GPS y pueden enfrentarse a condiciones climáticas adversas. Además, cuentan con alas plegables que les permiten planear hasta 100 kilómetros desde el lanzamiento. Imagina eso: una bomba capaz de alcanzar objetivos con una precisión milimétrica. Según SAAB, estas pequeñas maravillas tecnológicas pueden llevar a cabo ataques complejos desde múltiples ángulos.
Sí, es cierto que han pasado por varias pruebas antes de llegar al campo ucraniano; se realizaron hasta 19 lanzamientos para verificar su fiabilidad. Y aunque algunos expertos cuestionan si realmente serán la solución definitiva en este conflicto tan complicado, no cabe duda de que en Washington creen firmemente en su potencial.
Con un alcance impresionante y una capacidad notable para adaptarse a diferentes situaciones del terreno bélico, las GLSDB parecen ser el nuevo arma favorita del Ejército ucraniano. ¿Realmente cambiarán las tornas? Solo el tiempo lo dirá.