En un tono directo y contundente, el primer ministro británico, Keir Starmer, ha dejado claro que cualquier acuerdo de paz con Ucrania está condenado al fracaso si no se incluyen garantías de seguridad sólidas. Durante su visita a una base militar, Starmer no se guardó nada y aseguró que es esencial que los aliados de Ucrania pasen de las palabras a la acción. «Lo que necesitamos ahora es convertir la intención política en realidad«, dijo, enfatizando que hay que transformar esas buenas intenciones en planes concretos.
Un llamado urgente a la acción
El líder británico recordó momentos críticos de la historia reciente, como la anexión de Crimea por parte de Rusia en 2014. «No podemos permitirnos dar nada por sentado con Rusia«, subrayó. En este contexto, instó a los países europeos y miembros de la OTAN —la llamada ‘coalición de voluntarios’— a definir rápidamente las garantías necesarias para Kiev antes incluso de pensar en un posible acuerdo.
A medida que el Reino Unido acogía una reunión crucial con representantes militares de cerca de treinta naciones aliadas, todos estaban conscientes del desafío que implica lidiar con un Putin implacable. La situación actual exige respuestas rápidas y efectivas; cualquier vacilación podría costarle caro tanto a Ucrania como a sus aliados. Mientras tanto, Estados Unidos busca mediar entre las partes para lograr un cese temporal del fuego. Un camino incierto pero necesario en medio del caos.