En un giro que ha sorprendido a muchos, Calvià ha decidido adquirir dos hoteles antiguos con un único objetivo: demolerlos. Sí, has leído bien. La intención es clara y contundente: recuperar espacios públicos en zonas maduras que han estado olvidadas durante demasiado tiempo. ¿No te parece una jugada maestra?
Un cambio necesario para la comunidad
No es solo una cuestión de ladrillos y cemento; se trata de devolverle vida a lugares que merecen ser disfrutados por todos. La idea de transformar esos antiguos edificios en espacios donde la comunidad pueda reunirse y disfrutar del entorno es simplemente inspiradora. Mientras tanto, otros debates, como el futuro de diez viviendas de protección pública en Sencelles o las acusaciones entre políticos en Consell, nos recuerdan que hay mucho por resolver.
Sin embargo, no todo son flores en este camino hacia la transformación. Algunos se preguntan si realmente estamos listos para dejar atrás el monocultivo turístico que ha dominado nuestras costas durante años. ¿Podremos avanzar sin perder nuestra esencia? Es hora de reflexionar sobre qué tipo de desarrollo queremos para nuestro entorno. En definitiva, Calvià está marcando el paso hacia un futuro más sostenible y conectado con sus ciudadanos.