En una de esas noches que prometen ser perfectas, Jorge Vázquez, un conocido ‘tiktoker’ y amante del cine, se encontró en medio de un auténtico caos. Todo transcurría normal hasta que entró en la sala para ver Parthenope: Los amores de Nápoles. Pero lo que debería haber sido un simple visionado se convirtió en una batalla por el silencio.
Un duelo inesperado entre el popcorn y la charla
Justo detrás de él, había una señora que decidió abrir su bolsa de napolitanas con toda la sutileza de un elefante en una cristalería. “Vengo a denunciar la movida tan gorda que he tenido en el cine”, comenzó contando Jorge en su cuenta de TikTok, aún sorprendido por lo vivido. El crujido de las bolsas fue solo el comienzo; los comentarios altisonantes durante la película hicieron que su paciencia se desbordara.
“No podía aguantar más”, confesó. Se giró hacia ella y le pidió amablemente que parase con el ruido. Ella hizo una pausa… pero no por mucho tiempo. Luego sacó unas palomitas y Jorge, entre risas e indignación, soltó: “He escuchado a cerdos vietnamitas hacer menos ruido que esa señora”. Lo peor llegó cuando ella gritó al ver a un hombre levantarse: “Míralo, un señor inteligente que se va”. La situación ya era insostenible.
Cansado y buscando paz, Jorge decidió hablarle cuando las luces se encendieron. Le sugirió: “Creo que es mejor que se quede usted en casa viendo películas, porque si le gusta comentarlas y comer haciendo ruido… todos estaremos más a gusto”. Y así terminó su intervención: no hubo disculpas ni comprensión, solo una respuesta hiriente de la mujer sobre lo mal educada que parecía ser su madre.
A veces el cine puede convertirse en un campo de batalla donde los verdaderos enemigos son los ruidos ajenos. Al final del día, ¿quién dijo que ir al cine era solo sentarse y mirar? Puede parecerlo, pero también incluye momentos como este.