Este miércoles, en el antiguo hospital de Son Dureta, se vivió un momento angustioso que pudo haber terminado en tragedia. Un operario, inmerso en su labor de demolición, recibió encima de su cabeza parte del edificio semircircular que aún se mantenía en pie. La escena era digna de una película de suspense, pero afortunadamente, y contra todo pronóstico, el trabajador salió ileso.
La suerte estuvo de su lado
¿Cómo puede ser que después de un incidente así la historia termine con un final feliz? A veces la vida nos sorprende y nos recuerda lo frágil que puede ser todo. Sin duda, fue un golpe duro para todos los presentes en la obra. La caída de escombros podría haber sido devastadora. Pero este operario demuestra que a veces la fortuna sonríe a los valientes.