La vida de Lorena Ramírez, una tiktoker colombiana que ha decidido hacer de Barcelona su hogar, ha estado llena de sorpresas. Al mudarse a España, no solo trajo consigo sus sueños y esperanzas, sino también un sinfín de choques culturales que la han dejado con la boca abierta.
Calles que sorprenden
Una de las primeras cosas que Lorena notó fue el estado de las calles. “Aquí nunca me he encontrado con basura tirada. En Colombia eso es algo cotidiano, pero aquí… ¡es todo un mundo diferente!”, cuenta con incredulidad. A pesar de saber que cada país tiene su propia cultura, no esperaba ver una conciencia tan arraigada sobre el medio ambiente.
En su camino por la ciudad, se dio cuenta de otra gran diferencia: los perros callejeros. “Solo he visto gatos vagando por ahí”, dice Lorena, asombrada ante lo que parece ser una gestión efectiva del bienestar animal en comparación con su tierra natal. “No sé si están en protectoras o perreras, pero lo cierto es que en los espacios públicos no se ven”, agrega mientras recuerda cómo en Colombia era común ver animales abandonados.
Aparte de esto, otro aspecto que le llamó la atención fueron los vendedores ambulantes. Para ella, despertar con el sonido de alguien ofreciendo productos a gritos era parte del día a día en Colombia. Sin embargo, al caminar por Barcelona se dio cuenta de que este fenómeno casi no existía aquí.
Y como si fuera poco, los pagos con tarjeta también han sido una revelación para ella: “¡Hasta el pequeño puesto de verduras acepta tarjeta! Me quedé impactada cuando descubrí que podía pagar mi Uber así”, relata entre risas sobre esa experiencia inesperada.
A pesar del choque cultural, Lorena destaca lo amable y serviciales que son los conductores españoles. Recuerda un momento especial cuando uno de ellos incluso le ayudó a cargar sus bolsas hasta la puerta. “Un verdadero caballero”, comenta sonriendo.