Las calles de Málaga han cambiado su paisaje habitual. Desde hace unas semanas, un grupo de jabalíes ha decidido hacer del centro comercial Miramar en Fuengirola su nueva casa, y la situación se ha vuelto cada vez más curiosa. Estos animales, aunque no son agresivos, andan perdidos buscando comida y, lo que es peor, se han convertido en un verdadero quebradero de cabeza para los vecinos que habitan cerca de los Montes de Málaga.
Según cuentan algunos residentes con cierto tono de desesperación y humor a partes iguales, las visitas de estos jabalíes son ya una rutina. Se les ve paseando por urbanizaciones e incluso cruzando pasos de peatones como si fueran uno más del vecindario. “He visto un vídeo donde cruzan por el paso de cebra; ¡son más educados que muchos humanos!”, comenta entre risas uno de los vecinos.
El dilema del alimento
A medida que la población de jabalíes crece, también lo hacen los problemas que causan: rompen zonas verdes y destrozan parques infantiles sin ningún remordimiento. Y no es solo culpa de ellos; hay quienes les dan comida, alimentando esta problemática aún más. “Esos son los que menos piensan en las consecuencias”, lamenta una vecina al respecto.
Por si fuera poco, el Ayuntamiento está manos a la obra buscando soluciones para frenar esta situación tan peculiar. Según el Área de Sostenibilidad Medioambiental, planean ampliar la red de abrevaderos con la esperanza de que así estos animales se alejen del centro urbano en busca de alimento. También se contempla el uso de dardos narcotizantes para controlar su población; algo necesario según ellos para proteger nuestro ecosistema y evitar accidentes.
Así que aquí estamos, ante un nuevo capítulo en la vida urbana malagueña: jabalíes caminando por nuestras calles mientras nosotros intentamos encontrarles sentido a sus travesuras. ¿Quién sabe? Quizás terminen convirtiéndose en parte entrañable del día a día malagueño o nos lleven a replantearnos cómo convivimos con nuestra fauna local.