En una jornada que prometía ser clave, Asad al Shaibani, el ministro de Exteriores de Siria, hizo un llamado contundente a la Unión Europea. En Bruselas, donde se celebraba una conferencia de donantes, dejó claro que no están aquí solo para hablar de ayuda humanitaria. Lo que realmente busca su país es un plan real, uno que vaya más allá y ayude a levantar las sanciones que han asfixiado a Siria tras la caída del presidente Bashar al Assad.
Al Shaibani no anduvo con rodeos: “Hoy no queremos discutir únicamente sobre la ayuda humanitaria. Necesitamos estrategias concretas para alcanzar nuestros objetivos”, enfatizó. Para él, los 27 países europeos deben seguir levantando las sanciones impuestas en tiempos del régimen anterior, porque estas limitaciones son un verdadero obstáculo para la recuperación del país. “Estas medidas fueron consecuencia de algo que nosotros no hicimos”, argumentó con firmeza.
Un grito por justicia y dignidad
El ministro fue más allá al señalar el impacto devastador de las restricciones en servicios básicos como la sanidad. “No podremos lograr una recuperación económica si seguimos atrapados por estas limitaciones”, insistió, mientras subrayaba que esta es una cuestión tanto moral como humanitaria.
Afrentando el futuro con determinación, proclamó ante los ministros europeos: “La era de la tiranía ha terminado y no volverá”. Aseguró también que cualquier individuo implicado en crímenes contra la humanidad será llevado ante los tribunales. Y aunque es consciente del camino arduo por recorrer, resaltó los logros alcanzados en solo tres meses desde los recientes acontecimientos en su país.
Por último, Al Shaibani abogó por el regreso “voluntario y digno” de los sirios en el extranjero. Un deseo compartido con Damasco y que espera contar con el respaldo internacional necesario. “Queremos asegurar todo el apoyo posible a nuestros refugiados y desplazados internos”, concluyó con un mensaje esperanzador.