En una charla íntima y reveladora, Rachel Cusk nos lleva a su universo donde el arte y la literatura se entrelazan de manera apasionante. La autora, casada con el artista Siemon Scamell-Katz, no solo ha hecho de la pintura un tema recurrente en su obra, sino que también ha decidido poner sobre la mesa el machismo que impera en este mundo creativo. Su última novela, ‘Desfile’, publicada por Libros del Asteroide, es un claro ejemplo de ello.
Explorando identidades en un mundo masculino
Cusk presenta un elenco de artistas tan intrigantes como conflictivos. Todos ellos comparten un nombre: G., y cada uno refleja distintas facetas del ego y las luchas personales dentro del ámbito artístico. Desde el artista que pinta al revés hasta la escultora que busca romper con las cadenas familiares, sus historias son un espejo del dilema entre ser mujer y creadora en una sociedad plagada de desigualdades. En palabras de Cusk: «G. es un genio y tal vez su egoísmo sea parte de esa genialidad».
En este sentido, la autora parece cuestionar el papel del lenguaje en nuestra percepción de nosotros mismos. ¿Por qué limitarnos a narrativas cuando una imagen puede expresar tanto? Se ríe al reconocer su admiración por los artistas; su deseo de deshacerse de las etiquetas que nos imponen se siente palpable.
Sin embargo, detrás de estas reflexiones hay una crítica fuerte hacia cómo las biografías femeninas suelen usarse para dar contexto a sus obras mientras que los hombres pueden ocultarse tras su arte sin ser cuestionados. Nos lanza una pregunta inquietante: ¿por qué los hombres tienen ese privilegio? En definitiva, Cusk nos invita a pensar más allá de lo convencional y explorar nuestra propia libertad creativa.