En las islas, la DANA ha dejado una huella profunda, un rastro de desolación que nos recuerda que la naturaleza a veces se desata con fuerza. Miquel Maura lo sabe bien. Con su mirada crítica y apasionada, cuestiona lo que está ocurriendo: ¿por qué Mazón, acorralado por la justicia, sigue en su puesto? Esas preguntas flotan en el aire mientras los menorquines luchan por preservar su idioma y cultura.
Una voz comunitaria contra el turismo masivo
Las entidades sociales han alzado la voz en una carta desgarradora: “No necesitamos más turistas, vosotros sois parte del problema”. Y es que el monocultivo turístico ha convertido nuestras calles en un laberinto de aglomeraciones y estrés. La historia de aquellos que luchan por un futuro más sostenible no puede ser ignorada.
Aún hay esperanza entre tanto lodo; la nieve cubre con su manto blanco el Puig Major, recordándonos la belleza natural que aún podemos disfrutar si logramos encontrar un equilibrio. Sin embargo, mientras algunos siguen discutiendo sobre el pasado, otros enfrentan realidades alarmantes: hay quienes no pueden usar sus documentos en catalán en ciertas instituciones bancarias. “O castellano o nada”, les dicen. Una situación inaceptable para nuestra diversidad cultural.
Y así seguimos adelante, buscando soluciones y resistiendo ante las adversidades. Habitar este viejo aljibe de problemas requiere valentía y unidad. Que nadie se confunda: aunque haya quien mire hacia otro lado, nosotros estamos aquí para recordar que juntos podemos superar cualquier tempestad.