La historia se repite en el polígono de Son Rossinyol. Este pasado lunes, mientras la lluvia caía con fuerza, un nuevo incendio prendió fuego a una chabola, la misma que había sido hogar para al menos una persona según quienes frecuentan el lugar. Las llamas devoraron rápidamente lo poco que quedaba en pie, obligando a los Bomberos de Palma a actuar junto a la Policía Local y los equipos del Samu 061. Pero, lo más inquietante era la falta de confirmación sobre posibles víctimas.
Un entorno cargado de incertidumbre
Los empresarios y trabajadores de las naves cercanas estaban perplejos. La preocupación no solo provenía del fuego; justo al lado hay un centro escolar, la Escolasofia Waldorf School, y varios sintecho que han hecho del área su hogar. Tras dos incendios recientes y uno más donde ardió un vehículo, el ambiente es tenso. La pregunta que todos se hacen es: ¿qué está pasando aquí?
Los habitantes del polígono sienten cómo el miedo acecha sus negocios, muchos de los cuales almacenan materiales peligrosos e inflamables. La combinación perfecta para una catástrofe si esto sigue así. Y lo más extraño es que nadie parece haber visto nada; los sintecho que viven cerca admiten no tener idea de quién podría ser el responsable o responsables. Con cada nuevo incidente, este misterio se hace más grande y la amenaza persiste.
Así continúa esta inquietante historia en Son Rossinyol: entre llamas y silencio, donde los ecos del peligro resuenan pero aún no hay respuestas claras.