El corazón de Palma latió fuerte este sábado. Más de un centenar de personas se concentraron en la plaza central para expresar su indignación y dolor tras el horrendo asesinato de una educadora social en Badajoz. La noticia nos ha dejado a todos con un nudo en la garganta, y no es para menos. Cada vida perdida es una tragedia que nos golpea a todos, especialmente cuando hablamos de alguien que dedicó su vida a ayudar a los demás.
Unidos contra la violencia
Los asistentes, con pancartas en mano y lágrimas en los ojos, gritaban por justicia y seguridad. “No podemos permitir que esto siga pasando”, decía entre sollozos una joven que conocía a la víctima. Su voz resonaba como un eco entre los presentes, recordándonos que cada acto violento no solo afecta a las víctimas directas, sino también a familias enteras y comunidades enteras.
Es hora de decir basta a esta ola de violencia que parece no tener fin. La lucha no debe ser solo por justicia, sino también por cambios reales que protejan a quienes se dedican al bienestar común. ¡Nosotros merecemos vivir sin miedo! Mientras tanto, seguimos buscando respuestas y exigiendo acciones concretas porque cada día cuenta. No dejemos que sus vidas sean olvidadas; recordémoslas siempre con amor y lucha.