El próximo 10 de mayo, la Diada per la Llengua se convoca con un objetivo claro: no podemos bajar la guardia en la defensa de nuestros derechos. En un contexto donde el uso del catalán enfrenta serias dificultades, las voces que claman por su protección se hacen cada vez más urgentes.
Recientemente, ha saltado a la luz un caso alarmante. Un banco en las Baleares ha decidido no aceptar documentos en catalán. ¿Cómo es posible que en nuestra tierra esto suceda? Las palabras de una afectada resuenan con fuerza: «Me dijeron que o en castellano o nada». Es indignante ver cómo se margina nuestra lengua y cultura, como si fueran algo prescindible.
Un estudio revela preocupantes tendencias lingüísticas
No solo es un problema puntual; un estudio reciente indica que el catalán está convergiendo hacia la gramática castellana, especialmente entre los jóvenes. Esto debería hacernos reflexionar profundamente sobre el futuro de nuestra identidad lingüística. Cada vez más, nos encontramos ante un monocultivo turístico que arrastra consigo nuestras raíces culturales.
Las denuncias continúan: desde la marginación del catalán en lugares públicos hasta situaciones absurdas como las vividas en el Hospital de Manacor. Nos preguntamos, ¿hasta cuándo vamos a permitirlo? Es hora de unir fuerzas y hacer sentir nuestra voz, porque lo que está en juego es mucho más que una lengua; es nuestra esencia.