En el corazón del barrio de Pere Garau, un grupo de valientes vecinos y placeros han decidido alzar la voz. No quieren que su querido mercado se convierta en otro templo gastronómico más, donde la esencia local se pierde entre tapas y turistas. Paquita Bonnín, presidenta del mercado, lo tiene claro: «La junta directiva somos un muro de contención, pero las presiones para abrir más bares dentro son constantes». Su determinación es firme y agradece el respaldo que recibe de la asociación Flipau amb Pere Garau.
Un cambio preocupante en los mercados
A medida que los mercados tradicionales cierran sus puertas a los productos frescos para transformarse en lugares enfocados solo en la gastronomía, Bonnín advierte sobre una tendencia alarmante. «Esta situación no solo ocurre aquí; los mercados gastronómicos están proliferando por toda España. Pero lo curioso es que a menudo son los propios propietarios quienes piden esa transformación», comenta.
El colectivo vecinal ha lanzado un comunicado este viernes expresando su inquietud: «Estamos viendo cómo en los últimos años mercados como Santa Catalina y el Olivar han sacrificado gran parte de su espacio para dar paso a actividades gastronómicas. Esto está afectando gravemente al modelo tradicional que queremos preservar en Pere Garau». Y vaya si tienen razones para preocuparse; este mercado ha pasado de tener una docena de locales vacíos a uno solo disponible.
Aunque hay docenas de ofertas para convertir ese último espacio vacío en un bar, Paquita sabe que eso sería tirar a la basura lo que representa el mercado. De sus 52 puestos, apenas cuatro son bares; el resto se dedica a ofrecer productos frescos y auténticos. A pesar de las dificultades, Bonnín celebra con entusiasmo el apoyo que reciben del barrio.
Mantener la identidad del mercado es vital, afirman desde Flipau y la asociación vecinal. Es fundamental preservar esa relación social única que se vive allí cada día; perderla significaría perder mucho más que simples ventas. En un mundo donde todo parece cambiar a velocidad vertiginosa, ellos luchan por mantener viva una tradición llena de historia y sabor.