En sa Pobla, la tranquilidad de un hogar se vio interrumpida por un encuentro que dejó a todos boquiabiertos. Una anciana, que estaba realizando sus tareas cotidianas, recibió a una desconocida en su puerta. Pensando que era algún familiar que venía a visitarla, no imaginó lo que iba a suceder.
Un abrazo engañoso
La mujer, de 39 años y sin vergüenza alguna, se acercó para abrazar a la víctima. Con movimientos suaves, le acarició las manos y muñecas mientras le aplicaba crema. Todo parecía inofensivo hasta que la anciana cerró la puerta y se dio cuenta de que ya no llevaba los cinco preciosos aros de oro valorados en 5.000 euros, joyas que significaban mucho más que su valor monetario.
La Guardia Civil no tardó en actuar tras recibir la denuncia. Gracias a su rápida intervención y al trabajo incansable del Instituto Armado, lograron localizar y detener a esta ladrona poco después. Es triste pensar cómo hay personas dispuestas a aprovecharse de la vulnerabilidad ajena.
Este caso nos recuerda la importancia de estar alerta y cuidar de nuestros mayores. La Benemérita lleva tiempo impartiendo charlas dentro del Plan Mayor de Seguridad para prevenir este tipo de engaños tan dañinos. Porque nadie debería tener miedo en su propio hogar.