Jonas Vingegaard, el ciclista danés que había despertado esperanzas en la París-Niza, se encontró en una situación complicada tras la quinta etapa. Durante la carrera, sufrió una caída que le dejó con una mano dañada y a muchos de sus compañeros preocupados por un posible hueso roto. Esta situación plantea serias dudas sobre su continuidad en la competición.
Un final inesperado para la etapa
El francés Lenny Martinez (Bahrain Victorius) brilló con luz propia al imponerse en esta dura etapa de 203,3 kilómetros entre Saint Just en Chevalier y La Cote Saint Andre. Martinez supo manejar perfectamente los últimos metros, despegándose del grupo y sellando su victoria con un tiempo de 4h36:23, superando a rivales como Clement Champoussin (Astana) y Matteo Jorgenson (Visma), quien le arrebató el liderato a Vingegaard justo después de cruzar la meta.
Vingegaard no pudo seguir el ritmo tras su caída y terminó decimosexto, perdiendo más de 26 segundos respecto al primero. Al finalizar la jornada, se le veía visiblemente afectado; aterido de frío y frustración tras haber perdido no solo tiempo sino también su preciado liderato. Ahora Jorgenson toma las riendas con 22 segundos de ventaja sobre Vingegaard, mientras otros competidores como Florian Lipowitz y Joao Almeida también ganan terreno.
La etapa tuvo momentos emocionantes desde el principio gracias a una escapada inicial que no prosperó. Fue hacia el kilómetro 73 cuando Ben Swift y Thibaud Gruel lograron despegarse del pelotón, pero incluso eso fue sólo un espejismo ante el empuje del pelotón encabezado por Julian Alaphilippe. Mientras tanto, Vingegaard intentaba recuperarse tras su caída sin mucho éxito.
A medida que avanzaba la carrera, Tobias Foss (Ineos Grenadiers) también buscaba brillar en los tramos finales, aunque fue alcanzado antes de cruzar la meta. La resistencia fue constante hasta que Jorgenson marcó un ritmo implacable que selló su destino como nuevo líder.
La sexta etapa promete ser igual o más emocionante; tendrá lugar este viernes entre Saint Julien en Saint Alban y Berre l’Etang, cubriendo casi 210 kilómetros repletos de desafíos montañosos. La pregunta ahora es si Vingegaard podrá levantarse tras este duro golpe o si será otro ciclista quien tome protagonismo en esta emocionante carrera.