El Baluard del Príncep, ese rincón tan emblemático de nuestra historia, vuelve a estar en el centro de la polémica. Tras un intento fallido de desalojo que buscaba dar una solución digna a quienes lo ocupaban, el Ajuntament de Palma ha decidido actuar. Y lo hace tapando los accesos, buscando evitar nuevas okupaciones y proteger este lugar que merece ser cuidado.
A pesar de que las obras para rehabilitar esta joya patrimonial deberían haberse terminado ya en 2022, la realidad es otra: las reformas están paradas por la quiebra de la empresa encargada. ¡Vaya desastre! Ahora estamos a expensas de que el Ministerio vuelva a poner en marcha el proyecto, pero eso no ocurrirá pronto y se prevé que pasen meses antes de ver alguna acción concreta.
Un contraste alarmante
Este jueves, con urgencia casi palpable, se han tapiado los accesos al interior de la muralla. Este espacio fue ocupado por un grupo reducido de personas, en su mayoría subsaharianas, quienes vivieron allí durante un tiempo. La situación fue destapada por Última Hora y aunque Emaya intentó limpiar inicialmente la zona, poco se pudo hacer frente al deterioro acumulado.
La Junta de Gobierno ha tomado cartas en el asunto y busca recuperar este inmueble municipal para evitar su degradación y protegerlo ante posibles futuras okupaciones. El consistorio también ha exigido al Ministerio que reactive las obras y aumente la vigilancia en esta área.
Y mientras tanto, el abandono se hace más evidente: a pocos metros del Baluard hay un hotel de lujo que contrasta con la suciedad acumulada en este enclave histórico. Es indignante ver cómo un lugar tan valioso está siendo descuidado mientras otros prosperan a su alrededor.