El pasado martes, en el tranquilo municipio de Esporles, un vecino se llevó un buen susto. Al inspeccionar su garaje, se topó con lo que parecía ser un artefacto explosivo, y no precisamente de los que se ven en las películas. Sin pensarlo dos veces, decidió avisar a la Guardia Civil.
Así comenzó una operación que muchos nunca hubieran imaginado. Los especialistas del GEDEX-NRBQ, el equipo encargado de desactivar explosivos, llegaron al lugar rápidamente. Allí confirmaron que efectivamente se trataba de una bomba incendiaria de aviación, y más aún: ¡de la época de la Guerra Civil española!
Un trabajo delicado pero necesario
Con profesionalidad y seriedad, los agentes establecieron un perímetro de seguridad alrededor del artefacto. Tras rodearla con una espuma especial diseñada para inhibir cualquier posible explosión, comenzaron su manipulación con el máximo cuidado. En sus manos tenían no solo un trozo de metal antiguo, sino también una parte dolorosa y olvidada de nuestra historia.
Finalmente, tras asegurar todo como era debido, trasladaron la bomba a una zona segura donde pudo ser destruida sin riesgos. Un día más en el trabajo para ellos, pero sin duda uno que nos recuerda lo impredecible que puede ser nuestro día a día.