Todo comenzó hace unos días, cuando Guillermo decidió dar la voz de alarma. Se había producido un robo en su casa, y lo que se habían llevado no eran unos simples objetos, sino unos valiosos cuadros de Andy Warhol. Sin embargo, lo que parecía un hecho claro pronto se tornó en un auténtico lío. Su relato choca frontalmente con las declaraciones de los presuntos ladrones, generando una historia digna de novela.
Guillermo, con voz entrecortada y rabia en el pecho, narró cómo uno de ellos le amenazó con una escultura y le propinó un puñetazo en el costillar. Pero este miércoles, el programa de Ana Rosa tuvo la oportunidad de hablar con Marco, uno de los acusados. Su versión es casi como un guion de película: asegura que Guillermo es “un sinvergüenza, un farsante y un falsificador”. Según Marco, el denunciante estaba intentando vender unas láminas compradas en Nueva York a 17,50 dólares como si fueran verdaderas obras del maestro del pop art por la friolera de 250.000 euros.
Un lío entre amigos
Pero eso no es todo; incluso dentro del grupo de ladrones hay discrepancias. Otro acusado comentó que cuando Marco salió con los cuadros, lo hizo casi en tono de broma: “Eran dos amigos”, dijo. Las versiones son tan contradictorias que parece difícil saber quién dice la verdad y quién simplemente está intentando salvarse la piel.
A medida que avanza esta historia llena de giros inesperados, nos preguntamos si alguna vez sabremos cuál es el verdadero trasfondo detrás del robo y las acusaciones voladoras entre estos personajes tan peculiares.