La realidad que enfrentan muchas mujeres es desgarradora. Según datos recientes, seis de cada diez han sufrido violencia obstétrica durante el embarazo o el parto. Es un tema que no podemos ignorar y que nos toca a todos. ¿Por qué seguimos permitiendo que esto suceda? En este contexto, la noticia sobre el aumento en los acompañamientos a mujeres mayores víctimas de violencia machista resuena con fuerza: un incremento del 183% en estos apoyos.
Caminando hacia la visibilidad
La situación es alarmante, pero al mismo tiempo, hay un rayo de esperanza. Este crecimiento en los acompañamientos puede ser una señal de que las voces de estas mujeres finalmente están siendo escuchadas. Como sociedad, tenemos la responsabilidad de respaldarlas y asegurarnos de que tengan acceso a los recursos necesarios para salir adelante.
No se trata solo de estadísticas frías; detrás de cada número hay una historia, un sufrimiento y una lucha por la dignidad. Nos debemos preguntar: ¿qué estamos haciendo para cambiar esta narrativa? La voz colectiva tiene poder y es momento de utilizarlo para proteger a quienes más lo necesitan.