La historia que hoy compartimos es una de esas que nos deja helados. Imagina estar trabajando en el hospital, cuidando a los demás, y recibir amenazas de muerte solo por intentar hacer lo correcto. Eso le sucedió a una sanitaria que tuvo el valor de prohibir a un paciente salir a fumar. La reacción fue desproporcionada: insultos, ataques y un nivel de agresividad que no debería tener cabida en nuestra sociedad.
Un problema creciente en nuestros hospitales
Según datos recientes, el IB-Salut registró nada menos que 1.365 agresiones a sanitarios durante 2024, lo que representa un alarmante aumento del 10% respecto al año anterior. Es una realidad dura y preocupante; esos profesionales se enfrentan diariamente a situaciones extremas mientras intentan mantener la calma y cuidar de nosotros.
No podemos ignorar esto. Detrás de cada cifra hay personas valientes que arriesgan su bienestar por ayudar a los demás. ¿Hasta cuándo vamos a permitir que se normalice este tipo de violencia? Todos tenemos la responsabilidad de poner fin a estas actitudes inaceptables.