El pasado día, la policía se presentó en la antigua prisión de Palma con una misión que muchos consideran vergonzosa: entregar órdenes de desalojo a personas sin hogar. En un momento donde las promesas de vivienda asequible brillan por su ausencia, esta acción parece ser solo otra muestra del abandono al que están sometidos los más vulnerables.
En esta legislatura, el Govern ha dejado de lado la construcción de viviendas protegidas, mientras que el mercado inmobiliario en las Islas Baleares se dispara, aumentando un 18%. Sin embargo, los arquitectos nos advierten que esto es «totalmente insuficiente» para hacer frente a la creciente crisis habitacional. Nos encontramos ante una necesidad urgente: según estimaciones recientes, se requieren nada menos que 58.000 nuevos hogares en los próximos quince años.
Un Lamento Colectivo
Los gritos de protesta resuenan en nuestra comunidad; el Banco del Tiempo de Sencelles ha hecho eco de que la movilización por el derecho a la vivienda realizada hace un año «no ha servido para nada». ¿Qué más necesitamos para hacernos escuchar? Mientras tanto, nuestros gobernantes parecen seguir adelante como si tuvieran una mayoría absoluta garantizada. La realidad es bien distinta y no podemos seguir mirando hacia otro lado.
Es hora de unir nuestras voces y exigir acciones concretas. Porque cada vez que vemos cómo tratan a quienes no tienen un techo bajo el cual refugiarse, sentimos que algo huele mal en nuestro sistema. No podemos dejar que esto continúe; debemos luchar por un futuro donde todos tengamos un lugar al que llamar hogar.