En menos de un mes desde que OpenAI presentó al mundo su esperado GPT-4.5, el CEO Sam Altman ya está mirando hacia adelante. Este nuevo modelo es, según él, el más potente hasta la fecha y tiene un enfoque mucho más natural y capaz de razonamiento. Pero Altman no se detiene ahí; ahora quiere desarrollar un modelo que brille en escritura creativa. ¿La buena noticia? Aunque todavía no ha definido cuándo ni cómo verá la luz esta innovación, sí ha compartido en su perfil de X un texto generado por inteligencia artificial que realmente le sorprendió: tenía “un aire de metaficción perfecto”, dice.
¿Amenaza o aliada para los escritores?
A medida que la inteligencia artificial avanza, crece también la preocupación sobre si estas herramientas arrebatarán puestos de trabajo. Desde la llegada de ChatGPT, las alarmas han sonado con fuerza: ingenieros en blockchain, correctores, secretarios… incluso periodistas y escritores podrían ser los primeros en ver sus empleos amenazados. Algunos autores reconocidos ya están levantando la voz ante lo que consideran una injusticia. George R.R. Martin y John Grisham son solo algunos de los nombres destacados que han denunciado a OpenAI por infringir sus derechos de autor al incorporar sin permiso contenido de sus libros en modelos de lenguaje.
Las críticas no se limitan a simples palabras; han señalado cómo usuarios de ChatGPT han utilizado esta herramienta para crear precuelas y secuelas basadas en sus obras. Pero aquí entra OpenAI con su respuesta: si alguien siente que se han violado sus derechos intelectuales, pueden presentar una notificación para eliminar o deshabilitar ese contenido infractor.
Así las cosas, nos preguntamos: ¿será este avance tecnológico una oportunidad para crecer juntos o simplemente estamos abriendo la puerta a un futuro incierto donde los creadores pierden frente a algoritmos? La conversación está servida.