El Gran Premio de Australia nos trae una historia llena de contrastes. Mientras Fernando Alonso y Carlos Sainz se han alzado como vencedores en el icónico circuito de Melbourne, la realidad es que ningún piloto australiano ha logrado subir al podio desde que la carrera se celebró allí por primera vez en 1996. ¿Cómo puede ser esto posible?
Con un aire optimista, McLaren llega a Melbourne con dos ganadores españoles. Fernando Alonso hizo historia en 2006, comenzando su andadura hacia un segundo título mundial con su victoria en Albert Park tras un inicio espectacular en Bahréin. Por otro lado, Carlos Sainz dejó a todos boquiabiertos al hacerse con el trofeo el año pasado, apenas dos semanas después de ser operado de apendicitis. ¡Impresionante!
La maldición australiana persiste
A pesar del talento indiscutible de pilotos como Daniel Ricciardo y Mark Webber, la suerte les ha sido esquiva. En 2014, Ricciardo se quedó a las puertas del podio tras ser descalificado, mientras que Webber también vio cómo sus sueños se esfumaban cuando acabó cuarto sin poder levantar el trofeo ante su público.
Ahora es el turno de Oscar Piastri y Jack Doohan para intentar romper esta maldición que ya dura casi tres décadas. Piastri llega como uno de los favoritos montando su McLaren MCL39, mientras que Doohan busca sorprender desde su Alpine. Ambos tienen la presión de hacer historia donde otros han fracasado.
Así que este fin de semana no solo miramos hacia los españoles con admiración; hay una nueva esperanza para los australianos que sueñan con ver a uno de los suyos en el podio. Aunque parece difícil, recordemos: en la F1 nada está escrito hasta cruzar la línea de meta.