En una tarde de emociones intensas, Antonio Raíllo demostró nuevamente por qué es un pilar fundamental del Real Mallorca. El capitán, conocido por su inquebrantable compromiso y capacidad goleadora, se elevó en San Mamés para firmar un impresionante cabezazo que hizo vibrar a todos los aficionados bermellones. Aunque el Athletic respondió rápidamente con un empate, ese instante fue suficiente para encender la chispa de esperanza en los corazones mallorquinistas.
Un Gol que Vale Más que un Punto
Raíllo, con sus 1,86 metros de altura y su imponente presencia en el área rival, volvió a demostrar que cada vez que pisa el campo deja huella. Este tanto se suma al anotado anteriormente en Cornellà ante el Espanyol y reafirma su rol como uno de los mejores cabeceadores del equipo. «Llevamos ensayando esta jugada toda la semana», comentó tras el partido. Y vaya si funcionó: Darder ejecutó un saque de esquina magistral y Raíllo no perdonó.
Pese al rápido empate del Athletic gracias a Nico Williams, el Mallorca logró salir con un valioso punto de este choque. Sin embargo, no podemos evitar sentir que este resultado sabe a poco; aún así, hay motivos para celebrar. No solo porque volvieron a marcar de córner después de varias jornadas sin hacerlo, sino también porque nos recuerda la importancia de aprovechar cada oportunidad en estos momentos cruciales.
Aunque Muriqi pasó por momentos de tensión durante el encuentro —sujetándose la rodilla— finalmente todo quedó en un susto y él podrá estar listo para enfrentar al Espanyol este sábado. En definitiva, aunque San Mamés sigue siendo un fortín complicado de conquistar, Raíllo ha dejado claro que cuando se trata de volar alto y darlo todo por su equipo, siempre estará listo para la batalla.