La Fórmula 1 arranca su temporada en Australia, y con ello llegan las primeras comparaciones que caldean el ambiente. En los recientes tests de Bahréin, Charles Leclerc se presentó como un competidor temible, dejando claro que no ha venido a hacer turismo. Mientras tanto, Lewis Hamilton, a pesar de su vasta experiencia y sus siete títulos mundiales, parece estar aún buscando su mejor forma.
Las cartas están sobre la mesa
Helmut Marko, asesor ejecutivo de Red Bull y conocido por no morderse la lengua, ya ha lanzado sus juicios: “Leclerc fue más rápido en Bahréin. Es normal; conoce al equipo y al coche como la palma de su mano”. No obstante, Hamilton también tuvo sus destellos durante los tests. Aunque le costó alcanzar el ritmo del monegasco, al final del tercer día logró superarlo por poco. Pero eso no es suficiente para asegurar una batalla igualada desde el inicio.
“Hay que ver cómo se comporta cada uno en carrera”, añade Marko. “Hamilton es un campeón y si todo encaja puede dar un golpe en la mesa”, pero el entorno tiene que ser favorable para él. Si no encuentra ese clic inicial, podría verse atrapado entre las máquinas más rápidas de McLaren o el propio Verstappen.
A medida que nos acercamos a esta primera cita en Albert Park, muchos se preguntan: ¿será capaz Hamilton de superar este desafío? La presión está presente y cualquier error podría costarle caro este sábado. En este mundo donde los márgenes son mínimos —tres décimas pueden significar caer hasta cinco posiciones en parrilla— cada detalle cuenta. Así que ahí lo tenemos: una batalla emocional entre dos grandes pilotos, donde cada vuelta cuenta y cada segundo puede decidir quién queda arriba o abajo.