Este lunes, el narcotráfico volvió a ser el centro de atención en Palma, y no por cualquier motivo. Cuatro viviendas en La Soledat fueron registradas, revelando grandes cantidades de marihuana y cocaína. En medio de esta operación policial, nos encontramos con un nombre que resuena en la memoria colectiva: Francisco Campos Maya, conocido como ‘El Pablo’. Este personaje se ha convertido en una figura casi mítica del tráfico de drogas en nuestra ciudad, controlando su barrio con mano firme.
Un imperio construido a base de drogas
‘El Pablo’ lleva más de 35 años al mando de una red que ha transformado la calle Teix en un auténtico bastión del narcotráfico. Con su astucia y recursos, ha logrado acumular propiedades y establecer un sistema de vigilancia tan sofisticado que parece sacado de una película. Aunque actualmente se encuentra tras las rejas, su organización sigue operando con una eficacia inquietante. Se estima que alrededor de 500 consumidores diarios visitan sus puntos de venta, generando beneficios que son rápidamente reinvertidos para seguir expandiendo su imperio inmobiliario.
Sus inicios se remontan a finales de los años 80 cuando comenzaba junto a su hermano ‘El Beni’, bajo la protección del suegro apodado ‘El Emilio’. Desde entonces, han sabido adaptarse al cambiante mundo del narcotráfico; empezaron con heroína y ahora están centrados en marihuana y cocaína. Todo esto les ha llevado a pasar más de diez años entre rejas.
No podemos olvidar un momento crucial: en 1997, aprovechó un permiso penitenciario para escapar junto a su esposa. Después de cinco años prófugo, fue capturado en Málaga. En su declaración destacó su preferencia por operar desde Palma, esa fortaleza dorada que se convirtió en símbolo del miedo y el respeto que inspira.
La estrategia del clan no tiene desperdicio: han ido adquiriendo propiedades sistemáticamente mientras los vecinos desesperaban ante la constante afluencia de consumidores. A través de testaferros han acumulado un patrimonio inmobiliario considerable que les permite controlar todo lo que ocurre a su alrededor.
‘El Pablo’ es mucho más que un simple nombre; es parte integral del paisaje urbano y social de La Soledat, reflejando una realidad compleja donde el narcotráfico convive con la vida cotidiana.