El nuevo líder del Partido Liberal de Canadá, Mark Carney, ha llegado para dar un golpe sobre la mesa. Este domingo, tras arrasar en las primarias con un aplastante 85,9% de los votos, se perfila como el sucesor de Justin Trudeau. Su mensaje es claro: mantendrá los aranceles a EEUU «hasta que nos muestren respeto». En medio de una guerra comercial que ya huele a pólvora, Carney no se ha cortado al hablar.
En su discurso lleno de fervor y determinación, aseguró que todo lo recaudado gracias a estos aranceles irá destinado a apoyar a los trabajadores canadienses. Recordemos que hace unos días, el gobierno anunció nuevas tasas sobre cerca de 300.000 millones de dólares canadienses en importaciones estadounidenses. «No pedimos esta pelea», dijo Carney, «pero estamos listos para dar la batalla cuando alguien se rinde».
Una lucha por la unidad y el futuro
El nuevo líder no solo lanzó un reto directo a Trump; también hizo un llamamiento a la unidad entre los canadienses. «La división no ganará ninguna guerra comercial ni ayudará a nadie a pagar su alquiler o comprar comida», sentenció con firmeza. Reconoció que no puede cambiar al presidente estadounidense, pero enfatizó que este momento exige nuevas ideas y políticas renovadas para fortalecer la economía canadiense.
Mientras tanto, Trudeau hizo su aparición en el evento para recordar lo honorífico que ha sido para él servir como primer ministro y cómo está deseoso de dedicarse plenamente a ser padre. A pesar de las dificultades vividas en la última década, aseguró que «los canadienses han demostrado quiénes son» y han estado ahí unos por otros.
No podemos olvidar sus palabras: «La democracia y la libertad no son hechos consumados». Y así es como se siente este país en estos momentos decisivos; un lugar donde cada uno debe hacer su parte para asegurar un futuro mejor.