El Mallorca, vestido de azul turquesa, logró un empate a uno contra el Athletic Club en San Mamés. ¿Te suena este escenario? Claro, es como revivir la final de la Copa del Rey del año pasado, aunque esta vez sin el drama de los penaltis. El equipo mallorquinista se adelantó en el marcador gracias a un gol de Raíllo, quien fiel a su estilo marcó de cabeza tras un córner. Pero la alegría no duró mucho; justo al instante, los rojiblancos empataron.
Un punto valioso pero que sabe a poco
A pesar del empate, el Mallorca puede sentirse satisfecho con este punto. Después de una racha complicada en enero, han logrado sumar cinco partidos sin perder. Sin embargo, el estilo ha cambiado; ya no es solo ganar o perder. Ahora, lo que abunda son los empates: cuatro en los últimos cinco encuentros. Este nuevo enfoque mantiene al equipo cerca de las posiciones europeas, algo muy positivo.
No obstante, hay que poner el dedo en la llaga: siete partidos encajando goles son demasiados. La defensa necesita urgentemente apretarse y trabajar para evitar más sustos. El próximo desafío será contra el Espanyol, un rival que empieza a salir del pozo clasificatorio y ante quien no podemos confiarnos.
En resumen, aunque celebramos este nuevo punto conquistado en tierras vascas y valoramos cómo estamos mejorando partido a partido, hay que ser realistas: debemos seguir sumando y empezar a cerrar nuestra portería si queremos soñar con algo más grande.