Hoy, el Real Mallorca tiene una cita importante en San Mamés. Un estadio que para muchos es un auténtico talismán… pero en el que los bermellones nunca han logrado salir con una victoria. ¿Suena desalentador? Tal vez, pero también representa una oportunidad para demostrar de qué están hechos. La lucha por la permanencia está casi asegurada, pero ¿quién no sueña con algo más grande? La Europa League está ahí, a la vuelta de la esquina, y cada partido cuenta.
Un reto mayúsculo ante el Athletic Club
Bajo la dirección de Jagoba Arrasate, el equipo se prepara para enfrentar a un rival que ha sido imbatible en casa y que actualmente ocupa posiciones privilegiadas en la tabla. Los jugadores saben que hoy tienen que salir a darlo todo, como si fuera el último encuentro de sus vidas. Después del empate contra el Alavés, donde se confirmó su racha de cuatro partidos sin perder, la afición siente que aún hay mucho camino por recorrer.
A pesar de las adversidades, como la baja significativa de Robert Navarro, cuya ausencia podría marcar la diferencia, Arrasate ha decidido apostar nuevamente por una defensa sólida. Con Copete regresando al once titular para intentar frenar el ímpetu del Athletic, queda claro que los bermellones no van a tirar la toalla fácilmente. Y aunque Dani Rodríguez llega tocado a este encuentro crucial, su presencia sigue siendo clave.
Con todo esto sobre la mesa, los ojos del Mallorca están puestos no solo en este partido sino también en lo que vendrá: un duelo decisivo contra la Roma por Europa League dentro de cuatro días. Así que sí, hoy es un día complicado y lleno de presión… pero también es una oportunidad perfecta para dejar huella. ¡A luchar!