Dos meses han pasado desde que los aficionados del Mallorca vivieron una experiencia inaceptable en la Supercopa de Arabia Saudí. Ahora, el Parlament balear ha decidido dar un paso adelante y condenar públicamente lo sucedido, tras una proposición no de ley presentada por Unidas Podemos. La situación es clara: se denunciaron tocamientos, invasiones al espacio personal y comentarios totalmente inapropiados hacia nuestros mallorquinistas en el estadio de Yeda.
Un grito contra el acoso
La Comisión de Deportes ha puesto voz a las quejas de aficionadas y familiares que no se callan más. ¿Por qué esperar tanto tiempo para reaccionar? Las imágenes y testimonios son desgarradores. Las mujeres gritan porque “les metían mano” mientras salían del partido. No estamos hablando de un malentendido; esto es acoso en toda regla.
No solo se trata de criticar el comportamiento durante la Supercopa, sino también de cuestionar las decisiones tomadas por la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). Las palabras del presidente Rafael Louzán, quien insinuó que las mujeres confundieron el acoso con agobio, son un claro ejemplo de cómo minimizan lo ocurrido. Esto no debería ser normalizado.
Aparte de condenar estos hechos, Unidas Podemos también levanta la voz contra la celebración de eventos deportivos en países donde los derechos humanos están bajo constante ataque. Amnistía Internacional ya ha hecho eco de estas violaciones en Arabia Saudí, donde las libertades individuales brillan por su ausencia. El texto aprobado pide a la RFEF que revise sus criterios para elegir sedes internacionales y garantice un respeto real por los derechos humanos.
Aquí no acaba todo; también se exige al Govern y al Ejecutivo central que renueven su compromiso con la igualdad y la inclusión dentro del deporte. Es hora de actuar con responsabilidad y dejar claro que el acoso no tiene cabida ni en nuestras canchas ni fuera de ellas.