El RCD Mallorca se ha convertido en un habitual del empate en este 2025, y la situación es digna de comentar. El equipo bermellón ha vivido una transformación notable desde el inicio de la temporada. En la primera vuelta, marcarle era casi un arte y cuando se ponían por delante, parecía que la victoria estaba asegurada. Pero ahora, ¡vaya cambio! La defensa que antes parecía infranqueable, ahora deja espacios y goles a raudales.
Un giro inesperado
En los primeros diecinueve partidos, el Mallorca había logrado tres empates y mantenido cinco porterías a cero, lo cual no está nada mal. Sin embargo, al llegar a 2025, esas cifras se han desvanecido como si fueran humo. En esta segunda vuelta han conseguido el mismo número de empates, pero han perdido su solidez defensiva: solo un triunfo contra tres empates y cuatro derrotas habla por sí mismo.
Los números son claros y duros. Si antes encajaban solo cinco goles en siete partidos, ahora ya son doce los que han visto entrar en su portería en esta nueva etapa. Lo más curioso es que han marcado seis tantos también; sin embargo, esa paridad goleadora parece haber desaparecido cuando se trata de mantener un resultado a favor.
Recuerdo cómo cada vez que los de Arrasate lograban adelantarse en el marcador, amarraban la victoria con firmeza. Hoy eso ha cambiado drásticamente; ya han dejado escapar dos puntos valiosos contra Osasuna y Alavés tras ponerse por delante. ¿Qué ha pasado? La ausencia prolongada de Morlanes y algunas bajas por lesiones o sanciones parecen no ser suficientes para explicar este dramático cambio.
Afrontan ahora una prueba crucial contra el Athletic en San Mamés, donde tienen la oportunidad de romper una racha preocupante: evitar llegar a diez encuentros consecutivos encajando goles y anhelar una victoria que no logran desde hace años. Aún queda esperanza para seguir soñando con Europa.