La inauguración de la 44ª edición de ARCO en Madrid se convirtió en un momento especial, donde el arte contemporáneo brilló con luz propia. Este miércoles, los Reyes de España, Felipe VI y Letizia, abrieron las puertas de esta feria tan esperada, rindiendo homenaje a la gran galerista Helga de Alvear, quien nos dejó recientemente. La tristeza era palpable, pero también la celebración de su legado en el mundo del arte.
Una Mallorca que va más allá del sol y playa
En medio de las obras y los expositores, hubo espacio para conocer una Mallorca desconocida, alejada del típico turismo playero. Cuatro galerías isleñas –Pelaires, Baró, Florit/Florit y Fermay– mostraron una selección cautivadora con alrededor de treinta artistas emergentes y consolidados que están rompiendo moldes.
Entre ellos destacan nombres como Miquel Barceló y Susy Gómez, quienes aportan un aire fresco al panorama artístico. También se dejaron ver artistas como Ian Waelder y Toni Amengual. Es evidente que nuestros creadores tienen mucho que aportar al diálogo global del arte contemporáneo.
Acompañando a los reyes estaban figuras políticas locales como el alcalde de Palma, Jaime Martínez. Su presencia subraya la importancia del evento no solo para el coleccionismo sino también para poner a Mallorca en el mapa cultural europeo. Conversaciones animadas entre autoridades y galeristas marcaron la pauta en este encuentro vibrante.
No todo fue solemnidad; ARCO es un escaparate donde las inquietudes sociales se reflejan en el arte. Desde la crítica política hasta la memoria colectiva por las víctimas de la pandemia fueron temas centrales. Entre las obras destacadas se encuentra una impresionante pieza de Joan Miró que alcanza cifras estratosféricas: 1,6 millones de euros. ¡Eso sí que es arte!
Mientras nos adentramos en este mundo fascinante hasta el domingo, queda claro que ARCO no es solo una feria; es un lugar donde se cruzan historias humanas profundas con visiones artísticas audaces.