MADRID, 5 de marzo (EUROPA PRESS) – En un giro inesperado, el Tribunal Supremo de Estados Unidos ha decidido que la Administración Trump debe rascarse el bolsillo y pagar hasta 2.000 millones de dólares (más de 1.800 millones de euros) que la USAID debe a otras entidades por trabajos ya realizados. Esto supone un duro golpe para la estrategia oficial que buscaba frenar los fondos destinados al desarrollo, algo que muchos consideran esencial.
Con un voto ajustado de cinco a cuatro, incluyendo al presidente del Supremo, John Roberts, el tribunal ha desestimado una solicitud del Departamento de Justicia y ha respaldado lo dictaminado anteriormente por un juez de distrito. Este último ya había instado a desbloquear esos fondos que Trump había paralizado mediante una orden ejecutiva. El juez Amir Ali había dado al Gobierno un plazo ajustadísimo de 36 horas para realizar los pagos mientras se sigue analizando el caso en profundidad.
Afectados por la falta de financiación
No obstante, el Supremo no ha fijado un calendario concreto para esos pagos, lo cual indica que es probable que la Administración Trump continúe su batalla legal en los tribunales, según informa CNN. Esta situación no es trivial: la campaña política contra la USAID está afectando seriamente a muchas organizaciones humanitarias que ahora se ven obligadas a pausar sus actividades o incluso despedir personal debido a la falta de recursos económicos.