El Málaga ha demostrado que no se amedrenta ante los rivales de su tierra. En lo que va de temporada, han jugado cinco derbis andaluces y, sorprendentemente, todos han terminado en empate. Un total de cinco intensos encuentros contra equipos como Córdoba, Almería (en dos ocasiones), Cádiz y Granada, cada uno cargado de emoción y tensión.
Un viaje lleno de emociones
Estos derbis no han sido meras formalidades; han estado llenos de giros inesperados. Por ejemplo, en el partido contra el Granada en Los Cármenes, los blanquiazules tuvieron que levantarse dos veces tras ir por detrás. Y si esto no fuera suficiente drama, Weissman tuvo la oportunidad de ganar el partido con un penalti en el último suspiro, pero Alfonso Herrero se interpuso para salvar el punto para su equipo. ¡Vaya manera de mantener a la afición al borde del asiento!
No es la única vez que hemos visto un final frenético. En la ida contra el Almería, un autogol del malaguista Álex Pastor le costó al equipo un empate agónico en el último segundo. Y en su reciente enfrentamiento, también levantaron un 2-0 adverso gracias a una remontada épica. Sin embargo, Luis Suárez erró un penalti en el minuto 88 que pudo haber cambiado las cosas nuevamente.
El duelo contra Cádiz fue otro capítulo emocionante. A pesar de ir perdiendo 0-2 al inicio del partido en Nuevo Mirandilla, los nuestros mostraron carácter y empuje para recuperar la situación. Mientras tanto, el próximo reto será recibir a estos mismos rivales en La Rosaleda con el respaldo incondicional de su afición.
Aunque hubo momentos más tranquilos como ese soso 0-0 frente al Córdoba donde Alfonso Herrero brilló con sus paradas salvadoras; lo cierto es que cada encuentro cuenta una historia propia llena de altibajos y pasión.
Con tres encuentros aún por jugarse ante Cádiz, Granada y Córdoba, los malaguistas mantienen viva la esperanza y saben que tienen todo por ganar jugando ante su gente.