MADRID 4 Mar. (EUROPA PRESS) – La tensión en el conflicto israelí-palestino se ha intensificado una vez más. Esta vez, el Ministerio de Exteriores de Israel ha decidido alzar la voz y rechazar sin tapujos la declaración emitida por la Liga Árabe respecto a la reconstrucción de la Franja de Gaza. En un comunicado contundente, han calificado las acusaciones vertidas por los países árabes como «infundadas» y aseguran que no reflejan lo que realmente está sucediendo tras los ataques perpetrados por Hamás el pasado 7 de octubre.
Un discurso que deja poco espacio a la duda
En su mensaje, Israel ha lamentado que no se mencione el brutal ataque terrorista de Hamás, un hecho trágico que dejó miles de muertes y numerosos secuestros. «No se condena a esta entidad terrorista asesina a pesar de sus atrocidades bien documentadas», han señalado con evidente frustración. A su juicio, la declaración es una mirada obsoleta que no tiene en cuenta las realidades actuales.
Además, han criticado duramente a entidades como la Autoridad Palestina o UNRWA, argumentando que estas han demostrado ser corruptas y han fracasado en su misión de encontrar soluciones efectivas al conflicto. Se ha acusado también a los países árabes de dejar pasar una oportunidad dorada ofrecida por el plan del entonces presidente estadounidense Donald Trump.
El mensaje es claro: Israel insta a los estados responsables en la región a liberarse del peso del pasado y trabajar juntos hacia un futuro donde reine la estabilidad y seguridad. Sin embargo, advierten que mientras Hamás continúe operando desde Gaza, será imposible alcanzar ese anhelado estado de paz.
Por si fuera poco, subrayan que durante 77 años los países árabes han usado a los palestinos como piezas en este complicado tablero geopolítico, condenándolos además a vivir en un eterno estatus de refugiados.
Aunque todo esto se desarrolla mientras la Liga Árabe celebra una cumbre en El Cairo donde muchos apoyan una iniciativa egipcia para reconstruir Gaza sin desplazar a los palestinos. Una idea contrapuesta al plan propuesto por Trump, que plantea un enfoque más estructurado para revivir esta área crítica bajo el marco político adecuado.