En un giro que deja mucho que desear, el Ayuntamiento de Palma ha decidido limitar las reivindicaciones feministas del próximo 8 de marzo a un tema tan específico como la maternidad. Mientras muchas mujeres luchan por sus derechos en todos los ámbitos, parece que desde Cort se opta por encasillar la lucha en una única dimensión. Esto es, sin duda, un golpe duro para todas aquellas que esperaban ver su voz reflejada en una agenda más amplia y diversa.
Una decisión polémica
La situación no hace más que evidenciar cómo algunas instituciones aún tienen mucho camino por recorrer en materia de igualdad. ¿Por qué reducir el debate a la maternidad cuando hay tantas cuestiones urgentes sobre la mesa? Desde el acoso laboral hasta el derecho al aborto, las mujeres demandan respuestas y acciones concretas.
Además, esta decisión llega en un contexto donde otras iniciativas municipales parecen centrar su atención en proyectos menos prioritarios. La compra del antiguo Metropolitan para convertirlo en una unidad básica de salud podría ser una buena noticia si no fuera porque se ve empañada por decisiones como esta. La falta de atención a lo verdaderamente importante genera frustración y desconexión entre el Ayuntamiento y la ciudadanía.
No podemos permitir que se tire a la basura el esfuerzo de tantas generaciones que han luchado por una verdadera igualdad. Las mujeres merecen un espacio donde todas sus voces sean escuchadas, no solo aquellas que se limitan a aspectos como la maternidad. Este 8-M debería ser un grito colectivo donde cada mujer se sienta representada.