En medio de un mar de declaraciones, el ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, ha salido a defender la decisión del Gobierno de bloquear la entrada de ayuda humanitaria a la Franja de Gaza. ¿La razón? La negativa del movimiento Hamás a aceptar sus exigencias para extender el alto el fuego. Según Saar, Israel «cumplió totalmente» con lo acordado desde que se inició este pacto el 19 de enero. Pero claro, en esta historia hay más matices.
El tira y afloja entre Israel y Hamás
Saar fue contundente al señalar que «el sábado fue el último día» del primer periodo acordado para la liberación de rehenes. Aseguró que han cumplido su parte hasta el final, incluso en lo relacionado con la ayuda humanitaria. Sin embargo, desde Hamás no ven las cosas tan claras; ellos han acusado repetidamente a Israel de incumplir los términos establecidos.
El ministro también mencionó una oferta fallida para extender el alto el fuego hecha por un enviado especial del presidente estadounidense Donald Trump. La respuesta de Hamás fue un rotundo «no», insistiendo en que ahora debería comenzar la segunda fase del acuerdo sin prórrogas.
Ante esta situación, Saar argumentó que detuvieron los permisos para enviar ayuda a Gaza porque, según él, “la ayuda que va a Hamás no es humanitaria”. Criticó duramente cómo esa asistencia se convierte en recursos para fortalecer al grupo islamista y alimentar conflictos. En sus palabras, “lamentablemente, se están haciendo con nuestra ayuda para financiar terror”.
Mientras tanto, desde la ONU también se pronuncian sobre esta crisis: Stéphane Dujarric habló sobre los desafíos actuales para entregar ayuda en Gaza debido a las restricciones impuestas por Israel. No obstante, resaltó una ligera mejora en la seguridad tras el alto el fuego.
Por su parte, Hamás no se queda callado ante estas afirmaciones. Osama Hamdan acusó al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu de intentar socavar lo poco logrado hasta ahora y reactivar hostilidades contra la Franja. En medio de todo este torbellino verbal y político queda clara una cosa: estamos ante un juego peligroso donde las vidas humanas están en juego.