El primer ministro australiano, Anthony Albanese, ha lanzado la idea de desplegar tropas en Ucrania, y lo hace justo cuando el presidente de EE.UU., Donald Trump, decidió cortar la ayuda militar. Todo esto después de una tensa reunión en el Despacho Oval con su colega ucraniano, Volodimir Zelenski. Albanese parece dispuesto a abrir esa puerta, afirmando que están listos para «analizar y considerar» este despliegue, aunque ya se encuentra con la oposición firme desde dentro de su propio país.
«Mi Gobierno está entregado al debate sobre un potencial envío de fuerzas de paz», comentó Albanese ante los medios, según reporta la cadena ABC. Hasta ahora, Australia ha aportado alrededor de 1.400 millones de dólares (cerca de 828 millones de euros) en asistencia militar directa a Ucrania. El primer ministro enfatizó que su país tiene un papel crucial en apoyar al pueblo ucraniano que enfrenta la dura invasión rusa.
¿Independencia o presión externa?
A pesar del apoyo incondicional hacia Zelenski y su lucha, hay voces críticas como la del líder opositor, Peter Dutton, quien argumenta que enviar tropas es «cosa de los europeos». Este tira y afloja político pone sobre la mesa una cuestión importante: ¿realmente puede Australia decidir libremente su política exterior sin mirar hacia Washington? Albanese asegura que sí y reafirma que las decisiones se toman basándose en los intereses nacionales del país. La situación se complica cada vez más mientras todos esperan qué pasará en esta batalla internacional por la paz.