En una conversación que resuena con ecos de la historia reciente, el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, ha dejado claro al ministro de Defensa israelí, Israel Katz, que el compromiso de Washington con la seguridad de Israel es absoluto. Ambos líderes han coincidido en un tema crucial: Irán se presenta como una amenaza seria para la estabilidad de Oriente Próximo.
La charla telefónica entre Hegseth y Katz no fue solo una simple formalidad; fue un intercambio cargado de significados. En palabras del Pentágono, los dos discutieron acerca de intereses comunes y prioridades en cuanto a la ayuda en materia de seguridad. No hay dudas: Estados Unidos está dispuesto a trabajar codo a codo con Israel para evitar que Teherán adquiera armas nucleares. Así lo aseguró Hegseth, quien subrayó el vínculo inquebrantable entre ambos países.
Un diálogo que marca el rumbo
Katz no dudó en calificar esta conversación como “gran”, destacando además el apoyo brindado por la administración anterior en relación a la ayuda militar. En sus propias palabras: “Estamos en sintonía. Todos los rehenes deben volver y Hamás debe ser desmantelado”. Y ahí lo tenemos: un mensaje claro contra Irán, al cual ven como el principal enemigo.
A medida que este diálogo se desarrolla, también surgen tensiones latentes. La oficina de Katz destacó las operaciones antiterroristas del Ejército israelí en Cisjordania y mencionó las críticas sobre las zonas seguras en Líbano y Siria. Aunque Israel intenta justificar sus acciones en estas áreas, muchos cuestionan si realmente están respetando el alto el fuego vigente desde noviembre.
Por otro lado, desde Gaza llegan voces críticas. Osama Hamdan, representante de Hamás, acusó al primer ministro Netanyahu de reactivar hostilidades hacia la Franja y resaltó que se está trabajando arduamente para socavar cualquier acuerdo alcanzado anteriormente. Una realidad compleja donde las promesas y advertencias chocan con los hechos sobre el terreno.