Cuando uno se asoma a la web creada por los vecinos de sa Pobla, lo primero que le salta a la vista es un mensaje claro: ‘¡Haz tu donativo ahora! Te estaremos eternamente agradecidos’. Así empieza esta historia que ha conmovido a toda una localidad y que tiene como protagonista a Miquel Terrassa, un hombre de 43 años que, en un momento de desesperación y tensión, acabó con la vida de su hermano Jaume durante una acalorada discusión en casa de su madre.
La noticia no tardó en correr como la pólvora. Este lunes por la tarde, el enlace a la página fue compartido en el grupo de Facebook ‘Llibertat per en Miquel’, donde más de 2.600 almas se han unido para mostrar su apoyo incondicional. Como bien destacó Ultima Hora, Miquel quedó libre el martes pasado tras una decisión del juzgado número 2 de Inca, que consideró que no había riesgo de fuga y que tenía arraigo en la comunidad. Después de 15 días tras las rejas, su regreso fue recibido con abrazos y palabras reconfortantes: “Bienvenido de nuevo a sa Pobla. Todo irá bien, no estás solo”, le decían sus amigos.
Miquel expresa su gratitud
Con cada mensaje lleno de cariño y apoyo, Miquel decidió hacer uso del mismo grupo para agradecer todo lo recibido: “Millones y millones de gracias por todo el apoyo recibido!! No sé cómo os lo podré agradecer!!”. Un eco sincero del aprecio que siente hacia quienes han estado a su lado en este duro trance.
Los trágicos eventos sucedieron el 9 de febrero pasadas las 14:30 horas en una vivienda ubicada en la calle Gran. La historia detrás del fatal desenlace arranca cuando Miquel pregunta a su madre si había ido al mercado con el dinero que él le dejó. Al enterarse que su hermano se lo había quedado (un hecho ya habitual entre ellos), estallaron viejos rencores y recriminaciones. La situación se tornó violenta cuando Jaume arremetió contra Miquel lanzándole objetos; así fue como él perdió los estribos y buscó un martillo en las instalaciones familiares para defenderse.
Pese a sus esfuerzos por esquivar el conflicto, aquello terminó mal. Jaume pasó días luchando por su vida en la UCI antes de fallecer. Ahora, mientras la comunidad se une para ayudar a Miquel —quien ha visto caer sobre él no solo el peso del duelo sino también un juicio— nos preguntamos: ¿hasta dónde llega nuestra solidaridad? ¿Qué precio tiene realmente el amor fraternal?

