El piloto español Carlos Sainz ha dejado huella en su primera pretemporada con Williams. Después de un intenso entrenamiento en el circuito de Bahréin, donde logró el mejor tiempo (1:29.348) utilizando los neumáticos C3, Sainz se ha convertido en el foco de atención. No se conforma con solo dar vueltas; este hombre es puro trabajo y dedicación. Dio nada menos que 195 vueltas, lo que equivale a más de mil kilómetros recorridos. ¡Una locura!
La filosofía Sainz: perfección y esfuerzo
No se detuvo ahí; tras finalizar las pruebas oficiales, decidió seguir exprimirse al máximo y añadió otras 116 vueltas durante los test de Pirelli. A pesar de manejar un coche del 2023 que ya tiene sus años, su capacidad para obtener datos valiosos está siendo reconocida por todos en Grove.
James Vowles, director del equipo, no dudó en señalar la transformación que han vivido sus anteriores escuderías gracias a la llegada del madrileño: “No deja una piedra sin mover. Solo hay que mirar cómo estaban antes y cómo quedan después”. Es evidente que su metodología ha calado hondo.
Sainz es claro sobre su intención al llegar a Williams: “No he venido a pasar el rato”. Su compromiso por mejorar cada vuelta es admirable y demuestra una ambición desmedida por llevar al equipo hacia adelante. El nuevo FW47 parece tener una base sólida y promete ser competitivo en un futuro cercano.
Aun así, el piloto evita presiones innecesarias. Consciente de la realidad actual del equipo, afirma: “No nos van a ver ganando o en lo más alto del podio. Pero estamos aquí para empujar hacia adelante”. Su sinceridad y pasión son contagiosas; él sabe que con esfuerzo se puede lograr mucho más.

