El Mundial de motocross ha comenzado y no ha sido fácil para Rubén Fernández, quien se encontró con más obstáculos de los que esperaba en Córdoba, Argentina. Con la ausencia del campeón anterior, Jorge Prado, que decidió dar un giro a su carrera y participar en el AMA Supercross, y la baja también del temido Jeffrey Herlings, las cosas no pintaban bien para KTM. Sin embargo, el circuito argentino prometía emociones fuertes, con 55.000 aficionados listos para vibrar con cada salto y curva.
Un fin de semana marcado por la adversidad
La carrera de clasificación dejó claro quién mandaba: Maxime Renaux, quien dominó con su Yamaha como si estuviera volando. Rubén terminó décimo, pero eso era solo el principio. El sábado por la noche, las lluvias torrenciales transformaron la pista en un auténtico lodazal. En esas condiciones tan difíciles, Febvre brilló al adaptarse mejor que nadie y logró llevarse la primera victoria del día.
En la primera carrera del domingo, Rubén tuvo su propia batalla personal; finalizó noveno después de haber luchado duro en una pista embarrada que desafiaba a cualquiera. Pero lo peor estaba por venir: en la segunda carrera, un toque al inicio le relegó a la última posición. A pesar de ello, hizo lo imposible por remontar y cruzó la meta en el puesto 13.
“No fue el día que esperaba”, reflexionaba Rubén tras bajar de su moto. “Pasar del 30º al 13º es un buen resultado, pero venía buscando más”. Su espíritu competitivo sigue intacto; sabe que aún hay muchas carreras por delante y está decidido a luchar por alcanzar las posiciones de podio.
Aprovechando el tirón español en MX2, Kay de Wolf se llevó una victoria brillante mientras otros pilotos españoles mostraron destellos de talento. La próxima parada será en casa, en Cózar para el Gran Premio de Castilla La Mancha el 15-16 de marzo. La lucha continúa.

